Feliu Vega
Kennedy
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Arquitectura

The Many Lives of the Traffic Machine
Sao Paulo, 2017, Info Volver al texto Volver al imagen

Se trata de una reconfiguración del paso elevado del Minhocão en Sao Paulo (Brasil) para permitir la alternancia entre el tránsito vehicular y los flujos más lentos que caracterizan al ocio y los eventos festivos. Tomamos una serie de elementos que comúnmente se asocian a este tipo de infraestructura -rampas, gasolineras, estacionamientos aledaños, etc-  y los vinculamos estrechamente con el proyecto.

Este paso elevado de tres kilómetros de largo nos muestra un comportamiento revelador y nos señala un camino a seguir para el reciclaje de este tipo de infraestructura para propósitos alternativos al concebido originalmente. El Minhocão fue construido en 1970, pero su proximidad a los edificios residenciales adyacentes provocó una reacción entre los vecinos en 1976, causando su cierre al tráfico durante la noche. Desde entonces se fundó una peatonización espontánea del bypass, y en los años noventa, como un reconocimiento a su popularidad, el horario de cierre al tránsito fue extendido a domingos y días festivos.

Consideramos muy relevante reconocer y potenciar estas dinámicas con transformaciones palpables en el diseño de este elemento urbano, y de forma coordinada con otras operaciones en elementos urbanos que hoy deben entenderse como parte del sistema del propio bypass.

El proyecto se implementa en este lugar en particular, sin embargo, esta investigación se aplica a las ciudades en general si seguimos considerando a la calle como el espacio urbano por excelencia.

Entendemos que una lectura cuidadosa de las dinámicas en las calles descubre una gran cantidad de espacios que pasamos por alto, y que tienen el potencial de albergar una vasta gama de eventos. Si bien solo temporalmente, descubrimos espacios de gran valor en el núcleo de las ciudades.

En este sentido consideramos muy pertinente tomar la inherente ubiquidad de la infraestructura pública en general (no únicamente las vías), para sumar valores espaciales a la ciudad.

Todas las intersecciones a lo largo del bypass se compararon entre sí para definir una jerarquía de todos sus segmentos; para calcular las tendencias y potenciales de uso y los nodos más importantes. Las intersecciones se dimensionaron a través de variables como: anchura de la calle, paradas de autobús y metro, la cantidad de comercio, los estacionamientos y el número de carriles para bicicletas. A estas se les asignaron valores numéricos para permitir una comparación lógica y demostrable. Las características cualitativas y las oportunidades espaciales específicas como las profundidades de la vista, copas de árboles, los puntos de inflexión y los vacíos al lado del bypass llamaron especialmente mi atención; distanciando este objeto de ideas preconcebidas hacia una representación más concreta de este “paisaje urbano”.

La propuesta se extiende a lo largo del bypass, distribuyendo elementos arquitectónicos que ofrecen diversos puntos de acceso a este recurso urbano. Los nuevos elementos se combinan con el paso elevado, emulando la tectónica y los contornos que originalmente correspondían al tráfico de automóviles, pero en esta ocasión se adaptan sutilmente a una ocupación más lenta y frágil.

Los principales accesos se sitúan junto a las estaciones de metro que se cruzan con el bypass en dos ocasiones.

Se construyen amplios accesos mediante planos inclinados que alcanzan el nivel del bypass. Parcelas desocupadas, o inútiles, próximas a la plataforma de los coches se integran a la propuesta ensanchando ciertos segmentos del paso elevado. Un mercado de flores se asienta sobre esta intersección, una competencia del skate sucederá después.

El techo de una gran planta eléctrica proporciona un plano ideal para grandes eventos y flexibilidad para permitir configuraciones espaciales más abiertas.

Aquí el paso elevado gira 30 grados y se yuxtapone con una gran avenida. La pasarela de hormigón abre agujeros para vislumbrar una frenética planta baja.

 

Seis estaciones de gasolina se encuentran al costado del bypass. Estas se toman como accesos secundarios; proporcionando apoyo a los peatones de manera semejante al apoyo que normalmente brindan a los conductores. Por otra parte, la abundancia de estacionamientos, que se ubican muy convenientemente cerca de esta arteria de tránsito, ofrecen un lugar ideal para agruparse y anticipar cualquier acontecimiento antes de la apertura del paso elevado a los peatones. Tanto las gasolineras como los estacionamientos podrían convertirse en socios importantes para la implementación del proyecto.

Opuesto a la resistencia expuesta explícitamente en los años 60 por críticos como Jane Jacobs, este proyecto apunta a maximizar los valores espaciales del bypass; inclusive, enmarcando la presencia de los vehículos y de todos los elementos que giran en torno al tráfico como valores positivos y una parte integral del proyecto. Su condición esencial de elevación sobre el entramado de calles y la congestión de la ciudad, ciertas vistas o la coincidencia con equipamientos de transporte público son algunas de las cualidades que se acentúan en el proyecto.