El plan se construyó a partir del cruce de la opinión ciudadana, y de una lectura de la ciudad desde distintas perspectivas y disciplinas que abordan el fenómeno urbano. Así mismo, se contrastaron la visión del alcalde en su primera propuesta de gobierno y otras teorías más paradigmáticas de ciudad.
La ciudadanía nos explicó la situación a través de talleres- y una encuesta socio-económica- y luego la dimensionamos en términos cuantitativos. Nos abrieron los ojos a los principales problemas y potencialidades, los cuales más adelante calificamos ponderándolos entre unos y otros. Por otra parte, una serie de indicadores cuantitativos fueron georreferenciados, representados y analizados de acuerdo a un modelo de evaluación espacial de la sustentabilidad urbana creada con anterioridad por Llactalab. Este modelo fue ajustado a partir de una hipótesis de estado actual construida luego de una serie de talleres con la ciudadanía, revisión de fuentes secundarias y una serie de visitas de campo.
Descubrimos el alcance que tienen una visión de ciudad poderosa, la generación de políticas urbanas oportunas, un marco legal simple pero efectivo, y la correcta determinación de proyectos urbanos. La implementación de nuevos equipamientos y la transformación de otros existentes los tomamos como oportunidades clave para producir un cambio de la ciudad en su conjunto.
El mayor reto fue el de relacionar las tres fases del plan (diagnóstico, propuesta y modelo de gestión) asegurando que los valores de sustentabilidad detectados de antemano desde una visión más académica se adaptaran a este contexto tan particular y que se alcanzaran finalmente a través de los instrumentos operativos típicos de un plan.

Formulamos cuatro planes parciales para correlacionar las distintas escalas de la planificación urbana, y para que las determinantes generales del plan y los proyectos concretos cobren sentido entre sí y se informen mutuamente.

Todos los esfuerzos del plan se organizaron a través de cuatro ejes de acción, y una serie de programas y proyectos vinculados. El primer eje “Los Cimientos de la Ciudad” persigue la remediación de los danos causados por la minería y la generación de un entorno saludable y en armonía con el medio ambiente para los sectores de expansión urbana. El segundo eje “Sistema de Movilidad Urbana” promueve una movilidad incluyente y el fortalecimiento de la conectividad al interior de la ciudad y con otros centros poblados. Dentro de este eje destaca la creación del sistema integrado de transporte público –antes inexistente- y su implementación estratégica en sintonía con nuevos equipamientos públicos de trascendencia regional, como son: el nuevo Terminal Terrestre y el nuevo Mercado Municipal. El tercer eje, la “Red de Activadores Urbanos” articula el espacio público y los principales equipamientos de la ciudad y los integra a las lógicas del paisaje urbano. Dentro de este eje se describen los tres planes parciales del plan en los cuales se describen las formas expansión urbana deseadas y su integración con tres nuevos grandes equipamientos, una serie de nuevos parques y la renovada red peatonal de Zaruma. El cuarto y último eje, “El turismo como factor de desarrollo” pretende impulsar el desarrollo económico sobre la base del turismo y la cultura, estimulando las actividades productivas relacionadas a la agroindustria y lo artesanal.

Fragmento del Plan Parcial Corredores Urbanos.

El cruce de aproximadamente treinta indicadores nos arrojó resultados en el marco de siete dimensiones que comprenden la sustentabilidad urbana; nos referimos a: (i) espacio construido, (ii) vulnerabilidad y riesgo, (iii) metabolismo urbano, (iv) capital social, (v) gestión pública, (vi) gobierno y participación ciudadana, y (vii) gestión fiscal.

El inicio de esta planificación coincidió con una catástrofe; el riesgo vinculado a la actividad minera sin control se hizo 100% evidente tras el colapso de la Escuela de La Inmaculada en pleno centro de la ciudad. Una coincidencia que consideramos extremadamente provechosa ya que reconocimos esta crisis como una oportunidad de cambio. La ciudadanía se cuestiona su dependencia económica con la minería y se buscan alternativas de desarrollo ligadas a la cultura, patrimonio y entre las cuales el turismo se percibe como la más anhelada.