Décadas atrás, desde esta fachada se dominaba un territorio mucho mas amplio y se alcanzaban vistas lejanas del rio Tomebamba. La ciudad cambio y le negó su mejor frente. Hoy conserva un pequeño -pero muy bello- jardín esquinero que lo consideramos como el nuevo acceso a la casa. Desde aquí se descubren los principales rasgos de la intervención.

Derrocamos una sola gran pared para crecer el salón y para traer dentro el aguacate del vecino

Los ventanales de acceso al occidente y hacia el norte traen dentro la luz del poniente, la silueta del cajas y el gran aguacate del vecino.

Liberamos el retiro de estructuras sin valor para devolverle a esta casa su mejor frente. Que hermoso fuera volver el tiempo atrás para mirar el río Tomebamba desde aquí

Desde el salón se descubren los accesos a la cocina, el dormitorio de invitados y el dormitorio master. Utilizamos el celeste menta, el amarillo crema y el rozado nude para caracterizar cada una de las habitaciones basándonos en una paleta popularmente empleada para este tipo de casas.

Un gran mueble separa el dormitorio master del area social; tiene dos caras: un closet hacia dormitorio y un escritorio hacia el area social

Izquierda: Cocina. Derecha: Baño master.

Del suelo al cielo.

La recien llegada columna y todos los otros testigos del pasado.

Reunión de tres “viejos amigos” para construir el nuevo acceso al departamento en planta alta; (i) ladrillo hexagonal, (ii) ladrillo de obra y (iii) tapial.